Independiente bajó a San Lorenzo y se prendió arriba

En cada noventa minutos el fútbol arma un capítulo distinto. Y una historia en sí misma. Sin paréntesis, casi, se transita de la euforia a la tristeza. De la alegría a la bronca. O de la ilusión a la depresión, de acuerdo al resultado conseguido. Nada es para siempre. Y menos cuando se suceden los partidos en cuestión de horas. En el Bajo Flores colisionaron dos equipos subidos al tren ganador. San Lorenzo, en sus dos frentes, apostando todo a todo. Independiente remontando una campaña que nació barnizada por la intrascendencia y la irregularidad, a puro triunfo. En racha, los dos. Y en una parada futbolera que pasó de la mediocridad a la intensidad, quedó con saldo a favor Independiente, debut de Claudio Borghi incluido. Independiente puede empezar a soñar. Eso, puede. Después tendrá que ratificarlo en las cinco fechas que restan, que se transformaron en un desafío.
Independiente ganó justito en un partido apretado. Hubo un tiempo en que el juego se repitió, con actores sin vuelo, que cayeron en las imprecisiones. A planteos parecidos con individualidades distintas, prevaleció la presión y el achicamiento de espacios sobre la vena organizadora. Y entonces escasearon las emociones. La brigada que integraron Rivero, Torres, Acevedo y Hirsig mantuvo un combate tenaz con Grisales, Pusineri, Herrón y Fredes por el medio. Y como la pelota salió muy pocas veces limpia para los delanteros ni Orion ni Assmann sufrieron. Una aparición de Sosa, con gambeta a Orion, terminó contra la red pero del lado de afuera. Y un centro de Rivero puso a Romeo contra Assmann pero el cabezazo del nueve se fue lejos.
En el medio pasó poco porque, salvo algunos toques precisos de Grisales, abundaron los pases errados. Montenegro no pudo conectarse con Sosa y Sosa con nadie. A su vez Menseguez prometió más desbordes de los que concretó y Romeo tuvo mínimo contacto con el balón. Consecuencia, apenas si entretuvieron las gambetas y corridas de Mareque. Y el esfuerzo general por marcar se impuso al de crear. Claro, ni San Lorenzo ni Independiente cubrieron o tenían con qué cubrir ese rol. El cero fue la consecuencia.
El arrebato del uruguayo Rodríguez en el arranque del complemento modificó el curso del partido. Aparecieron los apuros y las obligaciones. La presencia de Bergessio entonó ofensivamente a San Lorenzo. Y se generó un ida y vuelta interesante. Ramón se la jugó, retrasando unos metros a Menseguez en la función de volante y puntero. E Independiente no se acurrucó en su zona, fue a luchar en el medio y a aprovechar los mayores espacios que cedió San Lorenzo en su sector defensivo. Es verdad, no se acumularon las situaciones para convertir, pero apareció en cada intento la posibilidad de llegar a concretar. El ingreso de D’Alessandro le dio más aire ofensivo al local. Bergessio pudo igualar pero chocó contra Assmann. Montenegro, vivo para encontrar donde mejor moverse, dispuso de un par de chances netas. El ímpetu de Bergessio y asociados influyó para que el desarrollo creciera en vibraciones. Y alargó el suspenso hasta el final. Pero, sostenido en la firmeza de Rodríguez, Independiente resistió con bastante orden. Y con Calello, Machín y Caracoche logró mayor oxígeno para mantener la victoria. San Lorenzo, pese a la decisión de Ramón de jugarse entero con el ingreso de Placente (se estacionó como un extremo izquierdo) por Hirsig no pudo cruzar la frontera del área grande. Y cayó, dignamente, pero con menos nivel del esperado.
Ahora el panorama es distinto, para los dos. A San Lorenzo lo bajaron de la punta aunque le queda por delante ir por el trofeo más ambicionado. Independiente se prendió. Y en el camino debe toparse con River y con Estudiantes. Dos pruebas clave para ensanchar o acotar sus esperanzas. Visto y considerando.
Vía Clarin
El gol de la victoria de Independiente:
Argentina
Chile
Colombia
Ecuador
México
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