La estrepitosa caída de un “gigante” en Brasil
Corinthians culminó el peor año de su historia con un descenso a la segunda división. El Timao, campeón temporadas atrás, estuvo marcado por los escándalos durante todo 2007.
Tras un sufrido calvario que se arrastró a lo largo de toda la temporada, el popular Corinthians fue rebajado a la segunda división del Campeonato Brasileño de fútbol, tras empatar a un tanto ante el Gremio, en Porto Alegre, en la última fecha del torneo.
El equipo que cuenta con la segunda mayor hinchada del país, estimada en unos 30 millones de aficionados, selló así la temporada más turbulenta de su historia, en la se conjugaron denuncias de ilícitos económicos contra sus dirigentes, pérdida de sus mejores jugadores y sucesivos cambios de directores técnicos.
El empate ante el Gremio podría no haber sido tan dramático, si del otro lado del país, el Goiás, que se salvó de la “humillación” del descenso, no se hubiera impuesto por 2-1 al Internacional, en Goiania.
El augurio de un inminente resultado adverso para el “Timao” llegó en el primer minuto de juego, cuando Jonas abrió sorpresivamente el marcador con un cabezazo que dejó sin aliento a los cerca de 3.000 “torcedores” corinthianos, que viajaron más de mil kilómetros, desde Sao Paulo hasta Porto Alegre, para alentar a su equipo.
Sin embargo, en el minuto 30, una luz de esperanza volvió a brillar en el tenebroso horizonte corinthiano. El veterano volante Vampeta tocó para Carlos Alberto por la derecha, y éste cruzó para Clodoaldo, quien anotó el que tal vez haya sido el gol más festejado del equipo, en sus 97 años de historia.
Pero la esperanza duró lo que dura un entretiempo. A la vuelta del intervalo, el marcador paralelo del estadio Olímpico de Porto Alegre mostraba que el Goiás, que venía empatando ante el Internacional, convertía el gol que hacía que el empate del Corinthians con el Gremio perdiera todo su valor.
En las tribunas, la hinchada corinthiana se debatía entre el desespero y la apuesta a la “raza” de su equipo, la que clamaba a gritos. Pocos minutos después de que la victoria del Goiás quedara irrevocablemente definida, los últimos destellos de esperanza se mezclaban al llanto de los corinthianos, que presenciaban incrédulos el peor momento de la historia de su equipo.
Tras el silbato final, el grito de la principal “barra brava” del Corinthians, la “Fiel”, exaltaba las virtudes de una de las más aguerridas hinchadas brasileñas: “Soy loco por ti Corinthians, nunca te voy a abandonar, porque te amo”. La “Fiel” tendrá que demostrar, en 2008, que el “nunca” incluye la “tragedia” de disputar la “serie B” del principal torneo nacional.
Vía Infobae
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